Parque Nacional Chingaza:
El Parque Nacional Natural Chingaza se encuentra ubicado en la Cordillera Oriental en la Región Andina en Colombia. Su superficie hace parte de los departamentos de Cundinamarca y Meta. Fue creado en mayo de 1977 y aprobado por la resolución No. 154 del 6 de junio del mismo año. Se extiende en las jurisdicciones de los municipios de La Calera, Fómeque, Guasca y San Juanito.
El parque, tiene una extensión de 53.385 hectáreas y alturas entre 800 msnm y 4.020 msnm. Posee climas cálido, templado, frío y de páramo. Sin embargo, en todas las zonas ecoturísticas el clima es páramo o muy frío y lluvioso, comprendiendo ecosistemas tan variados como humedales, selvas y bosque húmedos. La temperatura oscila entre los 4 y 21.5 grados centígrados. En él nacen los ríos Guatiquía y Frío, y las abundantes lluvias crean lagunas como las de Siecha y Chingaza, la cual es la más grande de las lagunas naturales que existen en el parque, y cuyo número sobrepasa las 100.
Posee más de 383 especies de plantas y se estima que la flora total del área puede sobrepasar las 2.000 especies. Los frailejones, las árnicas y los musgos de pantano son maravillas para la conservación de la humedad ambiental. Además de la gran variedad de especies vegetales, la fauna está compuesta por gallinetas azules, águilas, cóndores, chivos de páramo, osos de anteojos, venados colorados, dantas, ardillas y muchas otras, las cuales se encuentran, en su mayoría en peligro de extinción.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Los Rios
Los Rios:
Un río es una corriente natural de agua que fluye con continuidad. Posee un caudal determinado, rara vez constante a lo largo del año, y desemboca en el mar, en un lago o en otro río, en cuyo caso se denomina afluente. La parte final de un río es su desembocadura. Algunas veces terminan en zonas desérticas donde sus aguas se pierden por infiltración y evaporación: es el caso de los ríos alóctonos (llamados así porque sus aguas proceden de otros lugares con clima más húmedo), como el caso del Okavango en el falso delta donde desemboca, numerosos uadis (wadi en inglés) del Sáhara y de otros desiertos. Cuando el río es corto y estrecho, recibe el nombre de riacho, riachuelo o arroyo.
Un río es una corriente natural de agua que fluye con continuidad. Posee un caudal determinado, rara vez constante a lo largo del año, y desemboca en el mar, en un lago o en otro río, en cuyo caso se denomina afluente. La parte final de un río es su desembocadura. Algunas veces terminan en zonas desérticas donde sus aguas se pierden por infiltración y evaporación: es el caso de los ríos alóctonos (llamados así porque sus aguas proceden de otros lugares con clima más húmedo), como el caso del Okavango en el falso delta donde desemboca, numerosos uadis (wadi en inglés) del Sáhara y de otros desiertos. Cuando el río es corto y estrecho, recibe el nombre de riacho, riachuelo o arroyo.
Los Bosques
Bosques:
Un bosque es un área con una alta densidad de árboles. En realidad, existen muchas definiciones de bosque.[1] Estas comunidades de plantas cubren grandes áreas del globo terráqueo y funcionan como hábitats animales, moduladores de flujos hidrológicos y conservadores del suelo, constituyendo uno de los aspectos más importantes de la biosfera de la Tierra. Aunque a menudo se han considerado como consumidores de dióxido de carbono, los bosques maduros son prácticamente neutros en cuanto al carbono, y son solamente los alterados y los jóvenes los que actúan como dichos consumidores.[2] [3] De cualquier manera, los bosques maduros juegan un importante papel en el ciclo global del carbono, como reservorios estables de carbono y su eliminación conlleva un incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico.
Un bosque es un área con una alta densidad de árboles. En realidad, existen muchas definiciones de bosque.[1] Estas comunidades de plantas cubren grandes áreas del globo terráqueo y funcionan como hábitats animales, moduladores de flujos hidrológicos y conservadores del suelo, constituyendo uno de los aspectos más importantes de la biosfera de la Tierra. Aunque a menudo se han considerado como consumidores de dióxido de carbono, los bosques maduros son prácticamente neutros en cuanto al carbono, y son solamente los alterados y los jóvenes los que actúan como dichos consumidores.[2] [3] De cualquier manera, los bosques maduros juegan un importante papel en el ciclo global del carbono, como reservorios estables de carbono y su eliminación conlleva un incremento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico.
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